Un salón con luz a raudales
Un salón sin vida con muchas anécdotas que vivir. Así era este salón sin luz, con muebles recuperados de una antigua vivienda que no invitaba a pasar muchas horas al día en él. Donde el cliente sólo veía un espacio complicado, con ningún ángulo recto, visualizamos una sala de estar con mucha vida. Colocamos un gran sofá con chaise longe y otra butaca para reuniones con amigos, sobre él una composición hecha con fotos y objetos de viajes realizados, una mesa - no para comer, sino para las tardes de café y cartas- y unas librerías donde almacenar todos los libros leídos y por leer. No podía faltar: un espacio de lectura, con la luz natural del ventanal y un punto divertido gracias a la butaca color mostaza. ¡Ahora sí apetece quedarse aquí!

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